Un paisaje de soledad, no agreste pero, sí un tanto misterioso, un poco imponente y desde luego provocador, todo un impulso a adentrarse en él y hacerlo eterno en una fotografía. Ese cobertizo habla de otros tiempos en los que el hombre habitó ese lugar y le dió vida. Una imagen que me transmite esa necesidad de afrontar lo desconocido sin miedo.
Un paisaje de soledad, no agreste pero, sí un tanto misterioso, un poco imponente y desde luego provocador, todo un impulso a adentrarse en él y hacerlo eterno en una fotografía. Ese cobertizo habla de otros tiempos en los que el hombre habitó ese lugar y le dió vida. Una imagen que me transmite esa necesidad de afrontar lo desconocido sin miedo.
ReplyDeleteUn abrazo